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  • Susana Garcia Guillén

Quiérete mucho, quiérete bien.

Cuando queremos a alguien (familia, pareja, amigos…) siempre deseamos lo mejor para esa persona. La aceptamos, respetamos, consentimos (sobre todo si es un sobrino o nieto) y la cuidamos lo mejor que sabemos. Nos interesamos por lo que le gusta, nos preocupamos si están mal, le motivamos y celebramos sus logros. Pero sobre todo y ante todo, nos sentimos a gusto con su compañía, “nos sentimos como en casa”.


Quererse a uno mismo consiste en trasladar todo lo descrito en el párrafo anterior a nuestra persona. Es importante que no confundamos este AMOR PROPIO con el egoísmo, la vanidad o la soberbia. El amor propio es quererse y punto.


QUERERSE MUCHO es querer lo mejor para uno mismo, aceptarse, respetarse, consentirse y auto cuidarse. Y para eso es necesario prestarnos atención, conocernos y reconocer nuestro valor.


Cuando nos queremos mucho, sabemos lo que queremos y ponemos el foco en el propósito de sentirnos bien. Esto supone un gran escudo de protección tanto para tu salud física como mental, porque de forma más o menos consciente te rodearás de personas que te hagan bien, que sumen y no resten, que te animen a seguir y continuar. En definitiva, tendrás relaciones de calidad, donde tú serás el mejor manual de instrucciones para que otras personas vean y sepan cómo quererte. Además, si tú te quieres, te cuidas y te respetas, todo lo que recibas por parte de otros será un plus y no una necesidad.


Ahora que ya sabes lo que es quererse mucho, vamos a profundizar sobre lo que significa QUERERSE BIEN, a través de una serie de tips o recomendaciones que en homenaje a la revista Super Pop (sin duda la revista adolescente más reciclada y con los "mejores" consejos para ligar 😊) voy a titularlo:


“Cómo conquistarte en 8 pasos”


1) Háblate bien, como lo harías a la persona que más quieres. Cuando las cosas no salgan bien, no seas duro contigo mismo, no te desprecies ni te flageles.


2) Acéptate tal y como eres (incluido el grano que te ha salido en el momento menos oportuno). Deja de compararte, de juzgarte y de criticarte (que para eso ya están los tertulianos de la prensa rosa 😉)


3) Dedícate tiempo para conocerte, identifica tus virtudes y tus defectos (pero de una forma realista, no desde una visión narcisista ni catastrofista). Lo que te gusta y lo que no te gusta, lo que se te da bien y lo que no, lo que permites y no permites (tanto a ti como a los demás).

Todo esto te ayudará a ser tú, a sentirte bien contigo mismo cuando tomes decisiones que puede que no agraden a los demás (cuando eso ocurra es importante que tengas presente que tú no eres responsable de la felicidad de otros, sino de la tuya propia).


4) Celebra tus logros por todo lo alto, por pequeños que sean, reconoce tu esfuerzo, confía en ti mismo y observa tu progreso. Nadie lo va a poder valorar más que tú, porque nadie sabe mejor que tú lo que te costó lograrlo.

No caigas en las comparaciones. Está bien querer ser mejor que ayer, pero no mejor que otros. El éxito de otros no significa que has fracasado, porque no todos hemos tenido las mismas experiencias, ni venimos de la misma historia.


5) Trátate bien, cuando sientas que te has equivocado, sé amable y comprensivo contigo mismo, nadie es perfecto. Perdónate como lo harías con alguien a quien quieres (no hay peor conflicto que el que se tiene consigo mismo), porque ese enfado no resuelto nos bloquea y no nos deja avanzar ni disfrutar de nuestro tiempo a solas.

Aprende del error, enfócate en lo que puedes controlar y por tanto cambiar. No malgastes energías en cambiar algo que no está bajo tu control, que no depende de ti. Sé responsable de ti mismo, no asumas la responsabilidad de lo que otros piensen, digan o hagan.


6) Mímate mucho, cuida de tu bienestar físico, mental y social. No te sientas culpable por darte un capricho, comer lo que te gusta, dormir todo lo que quieras, hacer algo que te guste, cancelar un plan que no te apetezca o no contestar a un mensaje o una llamada de forma inmediata. Algo que olvidamos con frecuencia (sobre todo las que somos mamás) es que para cuidar bien a otros, primero hay que cuidarse. No es trabajo de nadie, sino tuyo, el cuidarte y hacerte feliz.


7) Establece límites sanos, define cuales son importantes para ti y respétalos, no cometas una infidelidad contigo mismo. Poner límites a otros, no te hace mala persona, aunque haya gente que se enfade cuando recibe un “no” por respuesta. Recuerda que esa reacción no tiene que ver contigo, sino con su poca capacidad para escucharte y respetarte.


8) Piensa en ti primero (y después en todos tus compañeros). Prioriza y toma tus decisiones en base a lo que quieres y a lo que necesitas para tu bienestar. Tu vida es tuya y tú eliges cómo quieres vivirla. Haz lo que creas que es bueno para ti, sin tener miedo a no complacer a los demás.


En definitiva, QUERERSE MUCHO Y BIEN implica apartarse de todo lo que te hace mal, evitando estar donde no quieres estar. También implica sentirse bien con uno mismo. Evitando crear una imagen o estilo de vida que no va contigo, sólo por el hecho de encajar o impresionar a los demás. Porque cuanta más distancia haya entre lo que tú sientes que eres y la imagen que presentas a los demás, más se afectará tu salud mental.

Quererse mucho y bien, no es ser egoísta, es cuidar y proteger tu salud física y mental.

Uno ha de quererse mucho y bien para cuidarse y no a la inversa. Si no te quieres, te cuidarás por obligación o imposición de una manera rígida y poco compasiva.

Párate a pensar qué es lo que quieres para ti, qué necesitas y a partir de ese punto los autocuidados (los mimos que tú te des, lo que tú te permitas) reforzarán esa relación contigo mismo, lo que generará un efecto dominó en todas las áreas de tu vida.


Quiérete mucho y bien, no te decepciones, no te traiciones, ni te "pongas los cuernos". Establece un compromiso de quererte, respetarte, serte fiel y cuidarte, para lo bueno y para lo malo, en la salud y en la enfermedad, TODOS LOS DÍAS DE TU VIDA.



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